viernes, 19 de mayo de 2017

Búscame en mi mar.



Búscame en mi mar.

 Búscame donde se detiene el mar, donde haya amor y no exista ninguna costa, donde el sol entierra sus lágrimas para que renazcan sujetando su radiante rostro, porque la belleza y el amor son un estado de ánimo interior.

Que brille tu luz y que brille tu sombra sobre mis ojos ámbar eterna y dulcemente. Sabes, estoy demasiada ciega para no verte en cada ausencia de ti; demasiada ciega para respirar una utopía y tal vez, esta es la forma en que el universo suspira en tu alma y en la mía. Eso soy, el poro de una estrella, la sonrisa de una molécula, la amargura y el amor de un espacio infinito y errante que sabe bien a donde va cuando el puro instinto manda.

Me hice inmune al fuego quemándome entera, desintegrándome, fundiéndome en cada cosa; devorando a bocados el espacio sideral entero, con esta hambre y esta sed que no se calman con fantasías irrealizables, que no se calman con esta fe que no transmuta, que no se fuga, que no se calla.

Así estoy:
Libre de mí, libre de ti. Curiosamente libre, perdidamente libre... fuera de mi misma, libre de Dios y de todas sus plegarias. Libre del mundo y de todas sus penas. Libre del amor y de todas sus angustias, libre como en una fuga de mi alma que fecunda galaxias desembocando en un corazón gigante que te palpita en la lengua y en esos ojos que no ven y no sienten nada hasta que el amor nos alcance.

No me prometas nada, no me digas ven, no te vayas, no te quedes en la distancia. Yo solo quiero que me desnudes, que me desees y que me beses con tu mirada como si fuese una estrella fugaz e inmortal que se desvanece en tus ojos, tan detallistas y cariñosos. No me apagues, deja que me encienda en cada abismo, que estalle en cada nube, y que me funda en cada palabra que me nombra sin tu desconocido rostro dibujando mi suerte.

¿Acaso sabes dónde va este mar, esta tierra y este polvo estelar que nos corre por las venas? Yo lo soñé hace siglos, te juro que hoy acabo de recordar tu nombre junto al mío. ¿Qué sutil placer puede seducirnos ahora? Ahora que volvemos a ser unos críos con libre albedrío, ahora que el silencio es una divertida reverencia a la imaginación. Ahora que no tengo prisa, ahora que me sobra el tiempo que no existe. Ahora que te encuentro con esa amorosa melancolía que exhala cada estrofa de tu poema de amor.

Y si, es verdad, ya no tengo miedo a nada que no tenga alma, a nada que no ría, que no se conmueva que no sueñe que no se estremezca, que no llore que no duerma. Yo quiero crecer como un bosque marino dentro de tu pecho, si no, no quiero nada, nada que no sea todo, todo que no sea igual y lo igual que no sea trampa.

Y si aun así lo fuera, no importa amor, yo no tengo nada que perder, yo estoy completa y liviana para seguir volando por donde nacen los relámpagos que besan la tierra. Es mejor renovar la sedante excitación de vivir que las penas, es mejor vaciarse el alma en una sola apuesta de amor, que vivir todas las partidas en un acantilado virtual sin el aroma de tu piel, de tu sonrisa, de tus deseos. Sin saber si te estoy amando o condenando. Sin saber si te elevo o te hago daño. Sin saber si eres real o solo uno de mis espectros imaginarios.

No me hagas caso mi niño, pero este grito de amor va mas allá de los sueños, de lo banal, superficial y perecedero. Solo espero que ese destino no nos alcance jamás, y podamos mutar en un nivel de consciencia más elevado, como un éter disolviéndose en todo lo que existe y en todo lo aun no creado, para envolverlo del mismo amor puro y absoluto que nos perfora y nos traspasa hasta que sea suficiente; como una plegaria invocando la magia, que viene de vuelta, que nos abraza y nos arrulla entre sus brazos serenos y despiadados.

Búscame en mi mar.… mi estrella, mi ángel, mi flor... te amaré por siempre así no existas
¡Te amare!



By: Sanimuly 19/V/XXXVI