domingo, 7 de febrero de 2016

Una pizca de nada



Una pizca de nada

Puedes comerte tu toxica moral radiactiva
con cianuro y tú imperfecta y distorsionada ética
revuelta con la bilis que exhibes con orgullo.

Así seguirás avanzando junto a la muerte
besando su neurótica puntualidad
y cuando el corazón dentro de tu pecho
se canse de latir histérico
no lo maldigas invocando esa mortal indiferencia
que jamás le dio un atisbo de serenidad.

Y cuando el aire de tu compulsiva crítica se haga irrespirable, no le digas con desprecio al infinito,
que el absoluto flujo de la vida fue solo un espejismo
y cuando el cielo se destiña por completo en tus pupilas
no acuses a la humanidad, mejor acalla tu mente
ella apago la luz en el espejo que no para de llorar.

Cuando te canses de correr a todos lados
para llegar a ninguna parte
no le reproches al camino su antipatía y su desprecio
porque él sabe bien que un océano no es un pantano
ni un barco puede surcar el espacio sideral.

Pero tú no puedes imaginar ese estado de delirio
para surcar el cielo en un infinito pantano con tu barco junto al crepúsculo cual simulacro de oceánica resurrección.

¿Qué sentido tiene hacer del olvido un sueño?
¿Qué sentido tiene cambiar la alegría por el tedio?
¿Qué sentido tiene cambiar el amor por la crítica?
¿Qué sentido tiene proyectar tanto desprecio en el mundo?
Si esa es una de las mejores formas de destilar veneno puro, el divino elixir que chupa el mundo.
Todos sabemos que el lenguaje es una trampa plagada de minas, de inframundos de libertinajes.
La manipulación la usan un montón de inválidos emocionales que andan por allí sueltos que van insultando, ofendiendo, humillando, atropellando, excediéndose, distorsionando, explotando, aprovechándose, criticando, anulando e invalidando a todo aquel que le rodea y harán lo que sea para sabotear cualquier necesidad que tengas, sin ningún respeto ni moderación y luego te acusaran de un montón de falacias que solo existen en su mente.

Lo mejor es que les parta un rayo de amor y lucidez, cosa que quizá les ocurra en su lecho de muerte solamente.
Así que el único antídoto es alejarse de su radio de acción, puesto que son venenosamente tóxicos y su alimento diario es altamente corrosivo y radiactivo. Esta gente lo único que ven es su propia proyección en el mundo, por eso hay que mantenerlos alejados y en cuarentena perpetua.

Lo que más me sorprende de los abusadores, son su infinidad de argumentos, para convencer al abusado de la insignificante magnitud del abuso perpetrado.
El abuso es abuso, da igual la magnitud, si mato a una persona soy un asesino, no hace falta que mate a cien mil para que alguien lo confirme.

Yo ya lo he comprobado una y otra vez, que el perdón y la compasión a veces rayan el masoquismo.
Porque la gloria para un abusador es una moneda de papel sin ningún valor, pero con ese sabor a veneno fresco que les da tanto placer.

Así sucede con absolutamente todo lo que oímos y decimos, no hay un atisbo de verdad en el lenguaje.
Esa es la razón por la que prefiero la música y el silencio, esa es la razón por la que escribo y por la que pinto; para que mi alma se divierta pura e inmaculada en su creación.
Todo lo demás es democracia pasteurizada, dioses light envasados al vacío, embadurnados de gluten y amarillo Nº5 para que no se pudran antes de ser consumidos.

Lo bueno de todo esto, es que el cuerpo es como el océano, como la naturaleza y como el Universo, que tienen un poderoso concepto de la perfección, para seguir regenerándose a través de los siglos, como una obra de arte que va creándose a sí misma durante vario millones de años más.

Aunque nadie lo entienda aquí radica el sentido y la osadía de la vida, porque no existe muerte que nos separe, ni un infernal purgatorio en la lontananza, ni una espléndida blasfemia que nos abraza, ni maldiciones marcianas que fragmentaron nuestro destino con su displicencia, su apatía y su desdén.

Yo nunca he sentido ningún tipo de envidia hacia ningún mortal, puesto que nuestras almas son exactamente iguales. Lo que si admiro son los hombres que han conseguido lo inalcanzable, que pueden vivir donde nunca han vivido y que se mantienen vivos hasta después de muertos, admiro todo lo absurdo de la imaginación que derriba las barreras del mundo.

Así es como la invisible majestad de mi espíritu se enorgullece de poder hacerlo fieramente escribiendo, humildemente pintando. Tal vez porque pienso que la inmortalidad radica en generar más placer que dolor, más grandeza que pequeñez humana y más respeto que abusos.

Por eso me quedo con ese abismal artificio inalcanzable llamado alma que no se arrastra sobre el espejismo del mundo con su infinidad de máscaras. Una parodia que no es capaz de desnudarse por miedo a que le vean su ridícula pequeñez, tan pegada a la piel como una sanguijuela.
El apéndice de la máscara que todo lo sabe, sobre todo lo que más sabe es como depredar al mundo con su insignificante poder.

Me gusta ver al Universo desnudo en la retina de los que trabajan para aliviar el dolor del mundo. Porque la humanidad es prisionera de su propia ilusión de desamparo. Por lo menos yo sé que nunca dejare de soñar, aunque naufrague una y otra vez en el entendimiento de mi natural intuición. Es por eso que me voy a meditar a los bosques, para escuchar el murmullo de los árboles, tan profundo como el rostro de la tierra oculto en sus entrañas; a la que nunca se le extingue el amor por falta de sexo.

¡Qué visión tan absurda y divina!

Que paciencia e indulgencia nos tiene esta madre tierra, a veces pienso y no descarto que un día se harte de nosotros y estalle histérica de tanto aguantarnos y nos mande a otra dimensión con todas nuestras estúpidas incongruencias, con nuestros indolentes sueños de grandeza y nuestros irrelevantes kilos de miserias.

¡Afortunadamente ese sol amarillo envejecido es solo mío!
_ ¡Afortunadamente esa sangre escarlata que mi corazón bombea por cada arteria es solo mía y de nadie más que mío!

_ ¡Afortunadamente el alma se ha vestido de misterio para superar la neurótica confusión globalizada de la humanidad!
_ ¡Habrá que volver a arrancarle al alma todas las vestiduras banales y mundanas y aislarse del resto del mundo para volver a ser, realmente libres!

Esta es la única libertad total y absoluta que puedes experimentar en la vida… porque ya no necesitas ni dinero, ni compañía, ni amor del tiempo, ni caliente, ni caducado, ya no necesitas ruido de mentes vacías, ni gloria de metacrilato. En esa soledad y aislamiento total está el alimento que tu alma necesita, sin el absurdo afán de hacer cosas que no queremos o nos aburren, solo para luego decir que estamos hartos de hacerlas.

Hay que volver a desnudar el alma solo para recuperar nuestro refugio más seguro….  Al menos allí no puede entrar este animal que sabe usar herramientas y que se cree dios y dueño de la verdad espectral, encarando sombras de quien sabe que otros animales sombríos, genios, maestros, o infames pordioseros, miserables y fracasados de sus propios miedos…

¡Algún día súbitamente se desplomarán, como granos de polvo al viento, las falsas verdades de los hombres, se esfumarán esos falsos argumentos con los que se aplastan y hieren a los que estorban en el camino de conquistar un mundo que no existe!
La naturaleza es una elegante y poderosa fuerza, que lo abarca y lo mantiene todo… es por eso que el poder y la fuerza sin ninguna destreza útil es una brutalidad abominable.

Si hoy pudieses hacer todo lo que has de hacer mañana, seguro que ya no tendrías nada para hacer nunca más.

Pero estas trampas psicológicas, que la gente se inyecta por cuenta propia en su cabeza, les sirven para creerse altamente productivos y competitivos, solo para no encontrar descanso, ni paz, ni serenidad jamás... más si tienes ganas de hacer algo “hazlo”, pero si no tienes ganas de hacerlo “no lo hagas”, ahórrate sufrimientos innecesarios para ti y para los demás, porque hacer un millón de cosas a la vez, es un inútil desperdicio de tiempo y energía… muchas veces la inercia aporta más lucidez, que el exceso de movimiento que no conduce a ninguna salida eficaz ni asertiva y lo único que logras es saturarte de cansancio y ruido, estrangulando cada segundo de existencia, no para vivir la vida, sino para agotarla organizándola y controlando lo incontrolable.

_ ¡Más vale una dosis de serenidad y sensibilidad e inteligencia para arropar al alma, que vivir neuróticos al compás de reloj, que seguramente cuando te mueras tus amigos y familiares en vez de echarte de menos dirán:

_ “¡Oh! ¡Dios, que descanso” al menos yo lo celebraré a lo grande, cantándoles un Country o una pizca de nada mejor a kilómetros de años luz con todo mi amor!



By: Sanimuly