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viernes, 6 de octubre de 2017

Y ahora que ya no llueve.


Y ahora que ya no llueve  
el viento sobre las hojas 
no existe razón para volver atrás. 

El sol aun brilla y tu esperando la tormenta, 
sin fe ya nada existe y nada existió. 

Pienso a veces en el suave sabor que ya no está 
y en el frío-calor de tu respiración. 

Vuelve a salir de tu castillo y cae 
como eleva el vuelo un ave herida. 

Y decir que la eternidad no es eterna, 
ni el dolor tan dulce cuando puedo odiar, 
ni amar es tan difícil cuando ya no quieres, 
y crees que es mejor sentir la eternidad. 

Correr más veloz que el raudo tiempo, 
no significa más que derramar tu destino 
en el fondo del cielo en cada amanecer. 

Y solo la oración que nunca has dicho 
pudiese recordarte que ya todo ha comenzado 
que no necesitas llegar al final 
para saber que hasta el infinito tiene un comienzo. 

Y riendo de tu propia risa sin saberlo, 
probando de tu misma sangre sin entender por qué. 

Blandiendo una centella como el temor de un niño 
buscando la paz que ya no muere. 

Y entre luces y destellos de recuerdos 
que no dejan de ser y solo eso, 
bendice tu derrota y reconoce que despertaste.  

Y deja que el mismo viento 
que ya no quiere llover sobre las hojas 
deje tus huellas esparcidas sobre las cenizas 
que ni el mismo tiempo recordara! 


BySanimuly  Zenith.
#elclubdelospoetasvivos.

Mas allá de lo insólito, más allá de lo divino.


Mas allá de lo insólito, más allá de lo divino. 

En los sepulcros de mi mente, escudriñando entre las sombras como ladrón de pensamientos inertes, sorprendida e indignada, descubrí a fantasmas de la nada en batallones delirantes, despertando a los demonios infernales que habitaban en mi templo. 

Al pie del silencio impotente de mi historia, construí un cementerio de incertidumbres y de miedos, para que descansaran en una fosa común, los sueños mutilados y sobre dosificados de cinismo con sus delirantes argumentos; para calibrar la inexistente distancia entre la razón y la locura, pero eran tan estrechas las hendiduras, que no pude evadirme de sus crueles sonrisas moribundas, persiguiéndome por siempre al asecho.  

Fue tan real el indiferente destino que desbordo al máximo mi demencia, "Como una sutil daga atravesando el velo de mi sensible alma”. Era un frío mes de diciembre diferente a los demás, permanecí eufórica con mis cáusticos pensamientos, mientras en el punto extremo de la ciudad en negro se diluía.  

Sin amanecer todavía, desperté en mi funeral con el susurrante clamor de la libertad gimiendo inconsolable. El murmullo del terror se derramó en mis ojos por mis mejillas, bañando aquella evidencia perpetua de mi desafortunado ser, perdido en un laberinto de lapidas improfanables, vislumbrando ante , este celaje desteñido y sin autonomía, siguiéndome sin compasión desde entonces. 

Abandoné mi antigua forma y recordé “un camino a todos lados”, donde no hay olor a humo. Y  la familia es un producto de consumo que caduca con los años, porque no existía fortuna que la uniera, ni en un valle de frenéticos lamentos, ni en una laguna de misterios, ni en el más querido de mis espejismos hundido en la capital del tedio; allí nunca me detuve a observar nada, para que la nada no se detuviera a observarme; para entonces me faltaba todo y ella no me era suficiente, tampoco soportaba su inarticulado y confuso movimiento vibratorio de los cuerpos sombríos, con su trastorno de orden que también padezco por obra y gracia de la madre naturaleza. 

Los años siguientes fueron errantes, y en ninguna parte había puentes que hundieran todos los mares para llegar al sosiego, ni a ningún lugar donde las tinieblas resplandezcan, más allá de las estrellas que lloraban de impotencia en el cenit de mi huerto imaginario, lloviznado un eterno idilio para que jamás envejezcan. 

Era un fugitivo de la monotonía que asediaba a mi pueblo, donde supe que no éramos iguales, ni imagen, ni semejantes. Quería rescatar a mí ser, escondido bajo mis lunas inalcanzables y distantes del miedo con el que moldee una y otra vez su silueta a mí antojo, con su rostro y sus ojos de abismo enloquecedor abrazando a la grandeza con una mirada y con el corazón. 

Pero todo acabo ante una poderosa pesadilla que me absorbió, mutilando mis lienzos y mis pensamientos para que nunca te tuviese entre mis dedos, ojos, ni pinceles. Ahora me parece un desconocido y apático motivo, tal vez era muy tarde para aprender a tener dependencias. 

Esta odisea es una decadente leyenda que yace desolada entre un montón de viejos y sucios papeles desgastados e ilegibles, que parecen vigilar el extraño trance que sufre el secreto de mis viles versos, hasta que concluya mi majestuosa obra final.  

El ingenio se desbordo de inspiración, sembrando una perspectiva en todo aquello que he conocido dentro del anacronismo de mi mente mordaz, desvelando esa dimensión incalculable de sombras que ocultaron lo razonable de lo incierto, abrazándome como una madre a un niño contra su pecho. 

Escribí todo lo que no pude decir a gritos, para seguir alterando el suspenso y sufrir un inimaginable desfase de genialidad, para deleitarme más de la cuenta; cerrando mis ojos para que no vean esta tinta que finge estar conforme con mi nombre y con el enigma de su significado. 

Y les contaré, que más que un viaje éste fue mi destino, mi eterna partida, mi constante obra, mi inconcluso origen en las fisuras indelebles de mis genes, que retornaron a la naturaleza y a mi antigua elocuencia. 

Mi obstinado motivo, fue el éxodo a la sensatez que sufrió múltiples emboscadas en todos sus comienzos, más bien fue un golpe de distorsión aliado con la tempestad, creciendo como una densa entidad descontrolada, más allá de estos solitarios caminos, más allá de lo insólito, más allá de lo divino... 

   
BySanimuly Zenith. 
#elclubdelospoetasvivos.

domingo, 24 de septiembre de 2017

A Rugir con Amor.


A Rugir con Amor.

Superficial es la distancia que nos separa cuando tus caricias desafían las leyes de la física y me llegan a lo mas profundo de mi ilimitado abismo. Cierro los ojos y allí te veo como todo lo que soy de amor infinito.

Te imagino una y otra vez y ya son tantos días, meses y años sin verte, que tengo un temporal de besos y caricias buscándote en mis dedos y en mi lengua paralela a este sueño, donde creo estar despierta, perfumando tus ojos con éstos pétalos de luna desprendidos de mi alma.

Mi ángel, mi corazón de mar y estrellas... ¿Todavía dejas tus besos en las húmedas manos de mis versos? Ay de mi, contigo en un mudo oleaje de amor que te sueña a bocados oceánicos que vienen y van. ¿Por qué no estas conmigo, mi niño? ¿Por qué te escurres invisible como la noche por mis piernas, por mi boca y por mi vientre?

Gota a gota te hiciste tan inmenso, que eras como un mar purpura que yo iba deshojando hasta el tallo, para beberme toda la sabia que lo sustenta, dándote vida eterna. No era un sueño porque tu corazón parpadeaba dentro de mi pecho como un huracán, como una llovizna y como el silencio que nos abrazo sedientos de amor, él también se quedo dormido acurrucándose en la certeza de que tu y yo nacimos para amarnos con alegría en digna libertad y equilibrio universalal.

Eres mi fantástica locura imaginaria, mi divino amor, abrázame con dulzura, con ese cariño que cura el dolor y la soledad de este corazón que te añora navegando a tu lado y junto a esos sueños tuyos que me acechan cuando estoy dormida.

¿Cuánto tiempo ha pasado ya desde que mi barco se hundió en tu mirada? Juro que me daba vergüenza decírtelo. Yo iba como un espantapájaros pateando al mundo, hasta que esa inmaterial doctrina que te acompaña, me maravillo todo lo inaudito y singular que tienen las emociones que te dejan sin aliento. Tal vez sea el color con que me miras, mi melancólico fugitivo del amor.

Yo solo era como una ciudad abandonada a la deriva del destino, callada y elocuente espuma, navegando mas allá del arcoiris del tiempo. Ahora te has convertido en la plegaria que rezo, intacto y sereno vivirás en mis versos como algo sagrado... como un ondulante haz de amor que me habla y como una fuerza mayor que me llena el alma o tal vez solo he aprendido a rugir con amor desde las entrañas de mi mente, donde tu eres el inseparable abismo mas atractivo y enloquecedor.


By: Sanimuly Zenith.








jueves, 25 de mayo de 2017

Cábala de amor.



Cábala de Amor.


Cada paisaje que no se expande por el universo creativo, al final se fuga invicto del sinsentido infiltrado en la sangre que nos consume vivos. Tus besos son un exilio al que me resisto despierta y me rindo al azul bengala de tu voz, tan dulce como un eco dorado que se impregna en mi alma toda de alegría de fragancia de amor y ternura.

Yo te vi mas allá de este abnegado silencio, mi alma sabe que eres el ángel que todos los rostros ocultos puebla, aclarando el deseo contenido en las estáticas mareas de la rutinaria vida, ruidosa y estéril. 

Más ¿Dime en que febril recoveco he de buscar a mis paranoides pétalos de salitre y Fe inminente que se niegan a secuestrar a esta realidad, ni en un simulacro de espontanea elocuencia? 

Yo soñaba un vals de hermosas pasiones desenfrenadas arrebatando nuestros cuerpos, lo soñaba en vivo y directo. Con tus labios y con tus manos viví esa lujuria en mis sombrías sabanas púrpuras y se me hizo el ocaso eterno. Sin que tu lo percibieras en esta lejana prosa, mi insinuación se contuvo justo en el umbral del éxtasis del amor fugaz.

Pero quiero que sepas que yo aún así te ame, millones de milésimas de segundos de mi excitada e íntima vesania, sin ti, sin tu aliento, sin tu latido y sin tu tacto. 

Y te preguntaras ¿Por qué? porque todo es una extraña coincidencia de energías que nos sustentan y nos traspasan. Si no me naces aquí dentro y me estallas, no quiero nada, nada que este allá afuera raptado por el espacio/tiempo. No quiero nada que no sea mio, que no me palpite en las entrañas, que no me eleve y me claudique en el amor mas sublime.

Eres tu el sueño que me arrebata los sentidos, eres la palabra que nunca he dicho, la melodía que me inspira, me trastoca y me doblega. Quiéreme así, tal como soy: Fuego, mar y viento incansable y eterno. Mi gran amor de estrellas, pasión, dulzura y arena. Me gusta que seas cuidadoso y atrevido, no es tan fácil ser uno mismo en este mundo de locos histéricos por un amor renacido.

Por eso te declaro mi bahía, mi costa, mi viril espuma de pretensiones femeninas. Eres el redoble de mis campanas distantes que vibran cual trasnocho de un infatigable vencejo hasta que te encuentre entre mis brazos que hace tanto te añoran.

Quiéreme como si fuese el corazón de tu alma, como si fuese todo y más de lo que el amor nos puede dar, en cada desvelo, en cada súbito impulso interior, en cada anhelo. 

Después de todo, el amor es lo único que nos sobrevivirá en este ensueño de existencia o efímero complot de vida que nos asecha. Sueñáme y quiéreme soberbia, divina, hermosa, suprema, inmortal, mujer completa, leal y gloriosa. Así te veo yo mi querido cómplice tan familiar y desconocido. Para ti todo mi amor hasta el infinito que cada instante me recuerda que no somos tan distintos.

By: Sanimuly

25/V/XXXVII








domingo, 21 de mayo de 2017

Un ángel disidente







Un ángel disidente

Todavía me queda una cordillera de luna salvaje sin deshojar en tu café mañanero. Déjame llover a mis anchas sobre la supremacía de tu corazón mordaza.

Soy un ángel con olor a luna llena, afilándose las mareas con tus certezas. Bésame los abismos como un relámpago suicida. Como un mártir poeta.

Deja que tu barco se descarrile por mi vientre, deja que mis piernas te besen las manos y sigan corriendo por la picaresca sonrisa de tus ojos.

Deja que esta lava invicta te calcine todos los sentidos. Deja que tu piel le ronroneé a mis senos todos sus deseos impresos en un sudario. Deja que el delirio se tambalee insomne mordiéndose los labios. Deja que el futuro sea ahora y no a final de año.

Deja que el sinsentido se desboque en su rebelde excitación sobre los esquemas. Devórame este carnívoro instinto, necio y desquiciado por tu hombría divina.

Yo soy ese ángel que echa raíces en tus clandestinas auroras, en tus versos, en tus silencios de amor y en tus dudas serenas.

Deja que nos suden sin remordimientos todos los pecados, que nos suden la penas, la soledad y el desamor. Que este loco y húmedo corazón se ha dado a la fuga tras la sombra de tus brazos, de tu instinto, de tu ansiedad y de tus ganas.

No es tan fácil cazar un ángel en la distancia que nos asecha y nos separa. Yo lo dejaría todo por danzar en tus pupilas cada noche y cada siglo, sin que me importen las rutinas del universo. Porque todo deja de ser estático cuando te pienso.

¿Qué me has hecho faquir de amor? Mis bucles preguntan por tus dedos ausentes y por el silente calor de tu respiración.

Soy un Ángel manzana con ganas de devorarte el paraíso que llevas puesto bajo la piel. Ya lo ves mi niño, hoy tu ángel amaneció erótico, mordaz, y delirante, columpiándose sin riendas por la inspiración.

Hoy tengo ganas de morder todas las utopías de la mente… esa materia en penumbra que te nombra como un mantra de ternura y resurrección, que me hace feliz y me relaja.

Gracias por andar escudriñando mis eléctricas sombras azules y turquesas sin chaleco antibalas.  ¡Ay! Amor, hoy es domingo de paz y armonía, hoy eres mío, hoy te imagino como me salga del alma, naufragando en el amor sin rumbo. Para alterar el suspenso y el principio sin final a medias.

Solo hay que volar muy rápido, para quedarse quieto, como una abeja libándose la miel de las entrañas sin que nadie se de cuenta. 

Perdóname hoy todos mis disparates amor, es domingo de trance con el narcótico deseo que me produce imaginarte mío.

Feliz domingo corazón repleto de todos los derivados del amor, de parte de un ángel disidente que te desea como una estrella fugaz a una retina humana amorosamente y sin rendición.

By Sanimuly


21/V/XXXVII







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